Para concluir, se podría afirmar que la contaminación visual en Bogotá si es una problemática de alerta en la ciudad, y un tema que se debe tratar con suma urgencia. Basta con caminar por las calles de la Capital para notar el problema y caer en cuenta de ello. El paisaje capitalino se encuentra deteriorado y la tranquilidad de los bogotanos expuesta a un bombardeo de mensajes e imágenes que cada vez se hacen más grandes y más numerosas.
Está claro que dentro del Decreto 459, expedido en el 2006 por el Gobierno Distrital se establecen ciertas normas que realmente no se cumplen como se deberían, y la instalación de publicidades sin el cumplimiento de los requisitos altera de forma alarmante los índices de contaminación visual, que cada día se hacen más comunes dentro de la capital colombiana.
La contaminación visual no es un tema que se pueda dejar de lado, por el contrario es un problema que hace parte de la cotidianidad de los Bogotanos, que trae consigo repercusiones en la vida de cada uno de los que hacemos parte de la sociedad capitalina; la parte estética de la ciudad se ve perturbada y la calma de los habitantes de Bogotá se encuentra alterada por este problema que reside en nuestras vidas. ¿No sería más agradable encontrar a Bogotá como una ciudad más despejada y visualmente atractiva para los ciudadanos y los visitantes? Dicen que el futuro depende de las acciones del presente, y el presente es hoy, si no actuamos hoy, seguramente esta situación en unos años será desastrosa, caótica y quizás irremediable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario